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Multitasking


08.30 pm N vino a cenar.
11.00 pm Fui al cine con S.
06.30 am Golpee la puerta de I pero por suerte no respondió.
07.30 am C me escribe un mensaje suspicaz.
02.30 pm Z me pregunta si aún tengo novio y me invita a salir.
10.45 pm T me ofrece traerme chocolates bajo la lluvia. Lo enamoré.
11.55 pm J me escribe que esta semana quiere verme.

Cuando chonguear se convierte en un sacerdocio, la soledad se convierte en un buen hábito.

Confesiones ajenas II

El hombre coge mejor cuando siente que conquista.

Mala memoria a corto plazo

Olvidarte que había un hombre durmiendo en tu cama evidentemente es símbolo de desinterés.

Confesiones XX

Enterarte 48 hs después que arreglaste una cita embriagada de Malbec.
Y obviamente no asististe.

Hastío

Entederme sola después de sentir que éramos reales. Una decepción que no es trágica pero siento que lo fuera. Es el poder perverso del presente. Tu mirada vacía refleja la insignificancia del vínculo. Entonces descubro mi ternura expuesta y desgarrada, malherida a golpes emocionales perpetuos, solitaria en un rincón oscuro ella siente que una vez más no fue materia de pensamiento de hombre alguno. Ahora la ternura, agónica tras el desengaño, lentamente está muriendo.

Mientras tanto, inútilmente intento recordar el pasado colmado de ilusiones, ofrendas constantes y deseos desmesurados. Me resulta imposible comprender que mientras nosotros desentendimos los límites hoy una inmensa y dolorosa brecha nos separe. Fui inconsciente de que la pasión escondía un pequeño engaño que se acrecentaba sutilmente. Ignoré la distancia en el mirar en la lejana cercanía de nuestros cuerpos. Fui víctima de mis propios anhelos y ahora la soledad se convierte en mi elección. Veo el quiebre en el lazo ahora mojado por la lluvia.
Y comprendo que todo vuelve a ser lo mismo.
Porque cada hombre se reencarna en el mismo error,
la misma decepción, el mismo dolor,
acompañado por el mismo silencio,
bajo la misma lluvia.
Las mismas gotas bajo el mismo paraguas. Las mismas lágrimas que inundan mi mundo reducido al hastío.








* Porque aún siento la presencia de tu ausencia

Ya no creo en el amor.

Fue perversa la noche que me guío a tus labios en una búsqueda interminable de éxtasis. Colmada de despojo decidí que la entrega de mi ánima florecería de la forma más deleitable. Y así fue... estremeciste mi carne, cautivaste mi alma, saciaste y asimismo potenciaste mis deseos por arder entre las llamas del placer. La ausencia de luces fue cómplice de nuestros juegos, plagados de miradas ciegas y caricias libertinas, y mi carne con mayor intensidad se estremecía ante tu cercanía.

Tu feroz respirar consumía mi aliento mientras expulsabas mis miedos. Mi dolor se marchitaba ante tu imagen, entonces creía que el día de mi redención estaba próximo.
Soñaba con los más dulces juegos que compartiríamos, pensaba en cada una de las miradas que perpetuaría en el tiempo, y el modo en que tus ojos se posarían en la finitud de mi cuerpo. Creaba nuestro pequeño cosmos tejiendo nuestros seres con hebras invisibles y eternas de anhelos. Deseaba que crecieras dentro mío, y habitaras en la profundidad de mi existir dominándolo todo con tu inmaculado silencio.

Y quería que fuera de esa manera porque las palabras jamás nos fueron útiles... no hicieron falta para encontrarnos en la infinidad del universo y por eso decidí que prescindiríamos de ellas. Tal vez, mi desprecio hacia esas malditas se torno en su venganza... súbitamente llegaron a mis oídos, colmaron también mis ojos presentándose con la confusa inexactitud que las caracteriza y entonces revelaron cruelmente tu secreto.
Comencé a desvanecerme, sentirme fría cuando te convertiste en neblina, una figura vacía entre mis sombras. Te transformaste en un complejo delirio quebrantado. Y en este instante dejando mi obstinación de lado, tomo a mis enemigas como aliadas simplemente para manifestar que ya no creo en el Amor, simplemente porque el Amor no cree en mí.

Renacer


Mas de cinco millones de segundos separaron nuestros cuerpos. Y cada uno de ellos fue una súplica al cosmos para que obrara uniendo nuestros destinos nuevamente. Cada instante infinito fue un eterno desconsuelo, creyendo perdidos nuestros sueños. Profunda impotencia al no encontrar el sentido de mis lágrimas señalizando esta distancia oculta en penumbras.
Penumbras disipadas una mañana de verano al sentir los primeros rayitos de sol posándose en mi crisálida. Sentí como la vida renacía en una nueva forma , mientras la calidez me abrigaba despidiéndose de mi ánima fría. El pesimismo incierto se transformó en esperanza, confiando en que el cosmos haría su deber de manera extremadamente puntual y exacta porque posee un excelente sentido del tiempo y el espacio. Solo fueron algo más de cinco millones de segundos de espera, y mi certeza cósmica se hizo carne... tu anhelada carne.

Mi cuerpo renaciente frente a los vestigios del tuyo, las órbitas de nuestros ojos buscándose para no reconocerse. Un encuentro bajo mi mirar neófito y maduro que nos descubrió extraños. Dos completos desconocidos intentando recuperar en vano lo que esos millones de segundos habían destruido.

Sensible gris


Nunca el dolor fue tan intenso. La monotonía de los días acabó con lo extraordinario del vivir, y el vacío llenó mi alma. Estoy sumergidas en penumbras, el abandono comenzó a consumirme lentamente, pero nadie lo advirtió. Será por la extrema soledad que me rodea, o por el estúpido egocentrismo humano enceguecedor.
Todo me irrita...el sonido de tu voz, las luces que creen en la inocencia de la realidad, las lágrimas mortales que nacen para morir. El absurdo colma el universo, reina sobre mí. Destruir la confusión, inmolarme para renacer pura ante tu mirar, sin que sea necesario creer.

Ciruja*





Lagrimas en mis ojos
caen hacia el pasado
que yace cadavérico ante mí
Revuelvo los residuos del amor
Tu ego putrefacto
Palabras sucias
Nuestro lazo en descomposición
Mis manos buscan
Se lastiman, sangran
Por encontrar algo esta noche
aquí donde mi luz muere en tus sombras.





*Ciruja. En Argentina, Persona que busca y recoge desperdicios que pueden ser aprovechados.

Inventario de recuerdos en la inanidad absoluta

Comienzo mi recuento con el fin de poder terminar con mi balance existencial de una vez por todas. Estoy determinada a cerrar este capitulo eterno, cuyo principio es exacto, su desarrollo turbio y su final impreciso.
Es un trabajo extenso y procuro reducirlo a la mínima expresión, acción contraria a mi intrínseca tendencia a complicar estúpidamente la tarea más simple. Mi postura frente a esta irreal realidad es un signo del equilibrio deseado.

Y aquí comienza mi listado:

Fuiste el abrazo eterno que despertó mi alma adormecida
Fuiste la dulce caricia destructora de agonías
Y el beso absurdo carente de sincronía

Fuiste la noche extraña con la luna que observaba
Fuiste esa tarde llena de juegos
Y la mañana ansiosa que no llegaba

Fuiste el cuerpo que abrigaba la mentira
Fuiste un espíritu nebuloso
Y el alma donde vivía

Fuiste la risa, el llanto
Un grito, tres suspiros

Fuiste todo
pero ahora sos sólo olvido.

Tal vez será porque lo que era todo tiene que ser nada.

Amarteduele: Diatriba II




Siempre califiqué de inútiles a las segundas oportunidades pero vos fuiste la excepción que confirmó la regla. Fue un completo error volver a confiar en un declarado Don Juan. No era tan difícil predecir lo venidero, pero lo eras todo para mi... eras mi universo. Fue imposible evitar hundirme en tus dulces palabras y promesas eternas. Necesitabas de mi constante presencia para ser feliz, al menos eso manifestaste para aprovecharte de la neurosis de esta crédula. Sos un hábil engañador subordinado a tus deseos libidinosos. Tu inmoralidad no tienes límites, pero si el desquicio que me provocas.
Me mostré sin máscaras... completamente desnuda, compartí mis miserias más sombrías. Pero lo desdeñaste completamente. En tu defensa alegaste no saber como quererme, no saber cuanto quererme. Tu actuación merece una especial distinción.
Tus patógenos labios buscan oídos ingenuos.. no los míos. Mi venda feneció y la decepción del desamor se trasformó en el esplendor de una mujer en busca de lo que perdió.

Te destierro de mi existencia, te desecho sin lágrimas y sin despedidas estúpidas.
¡ Y qué sensato Cortázar! “El amor es gratis, se paga después”

Diatriba



Me harté de este rol ingenuo, de colmarme de pensamientos inútiles y de todas maneras acceder una y otra vez a tu turbio juego, para no ganar nunca nada. Me cansé de tus palabras vacías, de tu desquicio que me enreda lenta y suavemente y que quiero evitar pero no puedo. Me agobie de tus heridas, tal vez involuntarias pero dolorosas, que se reabren continuamente, sangran y curan, y vuelven a sangrar...
Me siento incapaz de enfrentarte, estoy débil, o lo peor de todo, tal vez sea débil, pero no quiero ceder de nuevo, no quiero seguir perdiendo... perdiéndome...
Ahora mi cabeza es un gran ovillo de dicotomías que me atormentan cada vez que siento tu presencia o sufro tu ausencia, quisiera evitarlo pero es imposible. Sos quien maneja los hilos de esta estúpida marioneta.
Escapar es inútil, intento huir, pero los recuerdos me atrapan, me engañan ya que son poseedores de un deleite inmensurable, entonces abuso de ellos, los desgasto cientos de veces en mi perturbada mente, los hago renacer, les otorgo el matiz que necesito para apaciguarme. Esa serenidad se desvanece cuando me percato de tu condición de engañador eterno. Desconfió nuevamente e intento convertirme en estratega, una muy cautelosa, capaz de ganar esta batalla de la manera mas prodigiosa. Me prometo no creer en nada de lo que provocas, mejor aún, en ignorarte por completo, o por que no, desaparecerte y convertirte en una sombra absurda del pasado.
¡Y otra vez no puedo! Mi fragilidad es evidente, soy incapaz de reducirte a un punto ínfimo de mi pasado, porque es ese pasado el que me colma de nostalgia y que mengua mi presente dolor. Pasado que provoca creer que existió el Paraíso y lo perdí a causa de mi error, y ese error me hiere, me enferma y evidencia que soy la culpable de mi propia angustia.
Una vez mas caí en tu red, en un solo segundo tu poder perverso transformó a la brillante estratega en una jueza obnubilada que firmó su propia condena. Y mientras te presentas absuelto no logro entender tu destreza absoluta para articular cada una de tus herramientas de manipulación.
Deseo con intensidad acabar con todo esto, refugiarme en algún lugar que no puedas encontrar, y de alguna manera liberarme. Desearía despojarme de todo lo que nos une, desarmar el lazo que me oprime y de una vez por todas eliminarte por completo de mí.
Pero soy solo una esclava doblegada a la contradicción que no puedo vencer y sometida al miedo de perderte y vivir abrumada por la soledad.
Debería aceptar de una vez por todas que hay demonios contra los cuales no puedo luchar y salir victoriosa. Pero aunque este reconocimiento implique mediocridad de mi parte considero que es la decisión menos caótica. Y esta diatriba resulta inservible y vana, ya que de todas maneras termine cediendo como siempre y otra vez acabas vencedor frente a mi... inmenso, poderoso, inmutable...y es en ese instante cuando veo en el reflejo de tus ojos tu siniestra obra...y me encuentro reducida, inerme, vulnerable... ya no lo resisto y entonces grito en el más de los profundo de los silencios: ¡Basta! ... Porque me harté de este rol ingenuo, de colmarme de pensamientos inútiles y de todas maneras acceder una y otra vez a tu turbio juego
....